Desnudar los sentimientos y emociones, manifestar los deseos, fijar los recuerdos y vivencias son algunos de los ejes de esta memoria pública y abierta a la que recurro como terapia espiritual y ejercicio literario.
Cuando la interpretación de una pieza de música clásica no me arrastra y conmueve, dejo trabajar a la imaginación y la memoria que recuperan el pasado próximo y adelantan el porvenir más cercano.
Desencajado de mis aficiones y costumbres, paso en el teatro la tarde del domingo y me pierdo un poco a la hora de seguir y comprender las dos historias entrelazadas en la representación.
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