Reunidos alrededor del fuego en la noche que inicia el verano construimos sueños y desplegamos emociones. Es tiempo de canciones, sonrisas, alegría y esperanzas de una juventud desbordante y optimista que casi siempre ignora la caducidad de esa etapa, la hora de la angustia y la frustración.
En la celebración y representación de la noche de San Juan estaba lleno el patio de butacas del teatro, y los espectadores salían con caras de felicidad a enfrentarse con la cruda, triste y fría realidad de la noche.
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