Después de una primavera descolocada que llenó de flores algunos árboles, el sábado volvió con fuerza el frío que nos hiela y sobrecoge, que nos atenaza y deprime hasta el punto que necesitamos el tacto de un cuerpo amigo y generoso para resistir o el movimiento frenético de las piernas de forma que se active la circulación de la sangre.
Con la placa eléctrica encendida y el aire caliente del calefactor y del equipo de aire acondicionado se trata de sobrellevar la situación, con el complemento del zumo de naranja, las infusiones de hisopo y agrimonia, y las capas de cebolla que nos cubren.
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