Estas semanas han transcurrido entre la revisión de clásicos del western como "Solo ante el peligro" y "Tambores lejanos" en formato DVD y el pleno acierto a la hora de elegir dos de los últimos estrenos. "El discurso del rey" y "El último bailarín de Mao" son dos historias tomadas de la vida real, la primera con la maestría sobria y elegante del gran cine histórico británico y la segunda con la buena factura y el atractivo de las creaciones de Hollywood.
Con la colección de películas de las promociones con las que la prensa en papel trata de sobrevivir no consigo ahorrar espacio en los estantes y armarios pero tengo pequeños disfrutes y momentos de evasión de la rutina amarga y angustiosa de casi todos los días.
La enfermedad oculta se despertó y me despertó en plena noche con un insufrible escozor. Las infusiones, el café con leche, el vino, el zumo de naranjas y mandarinas, la cerveza y el cava en este tiempo de frío han reducido la cantidad de agua que bebo, lo que una vez más me ha pasado factura. Superada esta crisis, me ocupa y entretiene desde el domingo un resfriado, leve de momento.
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