No consigo superar la tristeza, la abulia y el desánimo que me consumen. Me faltan actividades que me distraigan, ocupen y preocupen. La lectura de "El viaje de Baldassare" no es tan cautivadora como la de "Guerra y paz" pero también tiene su atractivo. En los pequeños problemas de cada día siento que me falta carácter, habilidad y sentido práctico para superarlos. Se me hacen una montaña aunque al final llego a la cima. Se repararon los problemas de electricidad y no voy a rendirme en el tema de la cubierta del edificio. Cuando la gente no es cumplidora ni diligente se trata de insistir, insistir e insistir hasta que te atiendan.
La visita familiar al trabajo se saldó de forma muy positiva. Creo que se quedaron satisfechos con la aventura y no hubo caídas ni resbalones. Ha llegado el personal nuevo y salvo el menosprecio de una persona hacia el servicio directo al público no hay, de momento, incidencias dignas de mención. De algún modo durante unos días se ha roto la triste rutina de la falta casi total de faena.
jueves, 15 de enero de 2009
sábado, 27 de diciembre de 2008
Una lectura de "Guerra y Paz"
Pasó la comida de Navidad con más alegría y menos follón que otros años a pesar de las ausencias, se repartieron los regalos del "invisible" y no me puedo quejar, y se mantiene sin sorpresas la rutina aburrida en el trabajo aunque esté en el puesto de servicio directo al público.
La compañía de mi padre me ayuda a seguir adelante. Siento que confía en mí y esto me basta. Su ejercicio constante de amor al prójimo es una enseñanza ejemplar.
Tendré que buscar la segunda parte de "Guerra y Paz". Su lectura te introduce en otras vidas, te nutre con las emociones que despierta, te engancha más de lo que se podía uno imaginar al empezar, te libra de la servidumbre de la caja embrutecedora y te aísla del paso inexorable de las horas.
La compañía de mi padre me ayuda a seguir adelante. Siento que confía en mí y esto me basta. Su ejercicio constante de amor al prójimo es una enseñanza ejemplar.
Tendré que buscar la segunda parte de "Guerra y Paz". Su lectura te introduce en otras vidas, te nutre con las emociones que despierta, te engancha más de lo que se podía uno imaginar al empezar, te libra de la servidumbre de la caja embrutecedora y te aísla del paso inexorable de las horas.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Mis padres
A la hora de describir y reflexionar sobre la relación con mis padres se me ocurren tres etapas correspondientes a las fases por las que ha pasado mi propia vida. En los primeros años como seres casi omnipotentes que todo lo controlaban y todo lo sabían, siempre atentos y vigilantes por nuestro bienestar, hasta el punto que llegué a pensar que nunca dormían.
En los tiempos de mi juventud podría resumir los sentimientos hacia mis padres como algo distantes, críticos y desprovistos de la veneración y el temor del principio, sin merma del respeto y del amor filial.
Desde que vuelvo a esta bendita tierra en la década de los ochenta me encuentro cada vez más unido a ellos, admiro como afrontan la recta final de sus vidas, su constante amor al prójimo como generosa entrega, la entereza y el buen ánimo para sobrellevar los momentos más duros. Quizás los fracasos y el vacío que siento en lo más profundo han hecho que les necesite más y más como el faro que guía al caminante desorientado.
En los tiempos de mi juventud podría resumir los sentimientos hacia mis padres como algo distantes, críticos y desprovistos de la veneración y el temor del principio, sin merma del respeto y del amor filial.
Desde que vuelvo a esta bendita tierra en la década de los ochenta me encuentro cada vez más unido a ellos, admiro como afrontan la recta final de sus vidas, su constante amor al prójimo como generosa entrega, la entereza y el buen ánimo para sobrellevar los momentos más duros. Quizás los fracasos y el vacío que siento en lo más profundo han hecho que les necesite más y más como el faro que guía al caminante desorientado.
jueves, 27 de noviembre de 2008
Han pasado 5 semanas
En estos momentos tengo bien cerca la foto de ella y parece que me envía un mensaje de ánimo para seguir adelante, de paciencia y sacrificio para soportar los sinsabores de cada día. Hasta hace pocos días ha habido gente que me preguntaba por ella o que me daba el pésame.
En el trabajo la maledicencia, la hipocresía y la envidia presiden las relaciones humanas, corroen la cultura de la organización y hacen que me sienta muy lejos guardando un silencio cobarde y prudente a la vez.
Es tiempo de frío que hiela el ambiente y el espíritu
En el trabajo la maledicencia, la hipocresía y la envidia presiden las relaciones humanas, corroen la cultura de la organización y hacen que me sienta muy lejos guardando un silencio cobarde y prudente a la vez.
Es tiempo de frío que hiela el ambiente y el espíritu
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Sobre libros, viajes y música
Las viejas recetas de viajar con las historias de los libros y con el aire sonoro de las notas de la orquesta parecen eficaces y eficientes para luchar contra la amargura y la desazón.
En Madrid me he encontrado con "El siglo de las Luces" y lo devoro con gusto para llegar al Caribe sin riesgo de enfermedades y de que la humedad me agote. La recuperación de la antigua costumbre de la lectura placentera no arrumba la pena pero parece que me da nuevas fuerzas para seguir adelante.
En el Palau me espera Bach con sus creaciones cargadas de serenidad, de vida y de equilibrio gozoso. Mi madre querida se sentirá a gusto viéndome disfrutar con el concierto.
En Madrid me he encontrado con "El siglo de las Luces" y lo devoro con gusto para llegar al Caribe sin riesgo de enfermedades y de que la humedad me agote. La recuperación de la antigua costumbre de la lectura placentera no arrumba la pena pero parece que me da nuevas fuerzas para seguir adelante.
En el Palau me espera Bach con sus creaciones cargadas de serenidad, de vida y de equilibrio gozoso. Mi madre querida se sentirá a gusto viéndome disfrutar con el concierto.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Más sobre la muerte
No imaginaba en mi anterior comentario que volvería sobre la muerte, sobre la marcha de mi ser más querido cuando debería estar de fiesta. Siento un angustioso vacío interior que me corroe lentamente, han caído los pilares de mi mundo íntimo aunque en la superficie no se note nada y siga instalado en la rutina de los días.
El consuelo de acompañar a mi padre, de asistir a las celebraciones litúrgicas y de recibir el afecto sincero de las personas que me rodean, es una ayuda impagable pero a la vez mantiene abierta y sangrante la herida interior.
La fe y el amor nos salvan y nos conducen a la esperanza. Ahora se trata de que mi madre no se difumine en mi corazón y en mi memoria. Las lágrimas no llegan a los ojos, quizás no he interiorizado la dureza de esta pérdida, las actividades me ocupan el pensamiento o la confianza en que haya alcanzado el cielo me sostiene.
El consuelo de acompañar a mi padre, de asistir a las celebraciones litúrgicas y de recibir el afecto sincero de las personas que me rodean, es una ayuda impagable pero a la vez mantiene abierta y sangrante la herida interior.
La fe y el amor nos salvan y nos conducen a la esperanza. Ahora se trata de que mi madre no se difumine en mi corazón y en mi memoria. Las lágrimas no llegan a los ojos, quizás no he interiorizado la dureza de esta pérdida, las actividades me ocupan el pensamiento o la confianza en que haya alcanzado el cielo me sostiene.
sábado, 18 de octubre de 2008
Lluvia, muerte y estudios
Con los términos de este título puede resumirse la crónica de estas dos semanas entre la tristeza por el diluvio que todo lo arrastra sin frenos ni barreras en una noche infernal, y la angustia ante la fiesta de la muerte consentida de inocentes, presentada como símbolo de libertad y progreso.
Las clases en la Politécnica no han respondido a mis expectativas. Será mejor vivirlas como terapia ocupacional y herramienta de socialización sumadas a la alegría por el reencuentro con una buena persona.
La posibilidad de clasificar y ordenar una colección recién llegada al trabajo es un consuelo real pero menor en un desierto sin límites. La llegada de nuevos mandos me produce una primera impresión positiva pero no me lleva al optimismo ilusionado porque pienso que la fuerza de las cosas se impondrá.
Las clases en la Politécnica no han respondido a mis expectativas. Será mejor vivirlas como terapia ocupacional y herramienta de socialización sumadas a la alegría por el reencuentro con una buena persona.
La posibilidad de clasificar y ordenar una colección recién llegada al trabajo es un consuelo real pero menor en un desierto sin límites. La llegada de nuevos mandos me produce una primera impresión positiva pero no me lleva al optimismo ilusionado porque pienso que la fuerza de las cosas se impondrá.
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