Las viejas recetas de viajar con las historias de los libros y con el aire sonoro de las notas de la orquesta parecen eficaces y eficientes para luchar contra la amargura y la desazón.
En Madrid me he encontrado con "El siglo de las Luces" y lo devoro con gusto para llegar al Caribe sin riesgo de enfermedades y de que la humedad me agote. La recuperación de la antigua costumbre de la lectura placentera no arrumba la pena pero parece que me da nuevas fuerzas para seguir adelante.
En el Palau me espera Bach con sus creaciones cargadas de serenidad, de vida y de equilibrio gozoso. Mi madre querida se sentirá a gusto viéndome disfrutar con el concierto.
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