Llegado a la mesa de trabajo lo primero es abalanzarse sobre el ordenador para fichar, luego viene airearse un poco con el ventilador de pie o con el secamanos del cuarto de aseo. Ya sentado la rutina matinal empieza con el repaso de las ediciones digitales de la prensa y sigue con la consulta de las tres cuentas de correo electrónico. Abrir el documento word de agenda y las páginas web de la información meteorológica son pasos tan habituales como llenar el botellín de agua. Es una marcha diaria que me exaspera de manera creciente.
El drama de tres despidos en una empresa norteamericana, bien narrado y mejor interpretado en mi opinión, se convierte en una interesantísima crónica de la actualidad económica y social. Los hombres de la compañía deben asumir una nueva vida. Los cánones establecidos por la industria cinematográfica imponen un final positivo para dos de los protagonistas que superan el trance y vuelven a empezar pero esto no merma el interés de la película.
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