viernes, 6 de mayo de 2011
Evasión y disfrute intelectual
Con los teléfonos dormidos en una tarde tranquila, la televisión me obsequia con una joya cinematográfica del Oeste. Un hombre maduro que ha abandonado la senda del crimen se reencuentra con su antigua banda de malhechores. La durísima pelea de Gary Cooper con el joven forajido, la humillación de Julie London y los alaridos del mudo cuando agoniza por un disparo son muestras de una magistral dirección de actores que viven sus papeles con un convincente realismo.
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