Nunca me han gustado las visitas al médico ni he soportado con buen ánimo los problemas de salud, situación que se agrava cuando no aparece a corto plazo su solución. La toma de pastillas obliga a un método ordenado de hacer las cosas y a violentarte en los hábitos adquiridos.
El traslado a otra parte del edificio me lo tomo con buen humor con la novedad del cambio de ambiente y de acompañantes. No pienso sofocarme a la hora de resolver las incidencias que han surgido: falta de aparato de teléfono, búsqueda de espacio para las cajas, etc.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario