El drama angustioso de una joven acomplejada, cuyo unicornio de cristal se convierte en caballo al caerse de la mesa, me ha interesado mucho por el retrato pesimista de una familia en tiempos de crisis, la alta calidad de las interpretaciones de los actores y el encanto sobrio de la puesta en escena. La representación me ha atraído, ocupado y entretenido tanto que por unos momentos he olvidado el dolor que siento a ratos en la parte alta del vientre.
Desde enero de 1998 hasta julio de 2006 aproximadamente he estado tomando todos los días una medicación preventiva para el corazón. Todo arranco de los chequeos anuales en el Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo, en los que me descubrieron con los electrocardiogramas una variante extraña en la gráfica del ritmo cardíaco.
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