martes, 10 de agosto de 2010
Un destino positivo
Abandonadas y perdidas las aficiones de la juventud, su huella material ocupa un espacio y nos recuerda los buenos días perdidos, las ansias y afanes agotados. La mejor solución es que estos restos adquieran un nuevo sentido al darles un destino positivo de ayuda a los necesitados. En otras palabras, he seguido la tradición familiar por línea materna de llevar sellos a la Delegación Diocesana de Misiones.
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