Tirar los viejos apuntes mecanografiados con los temas de las oposiciones aprobadas hace más de treinta años, y trasladar al trabajo los materiales de los cursos de formación, realizados con una mínima repercusión en mi trabajo diario, son actividades ineludibles para que las montañas de papel no me ahoguen y la demostración de la inutilidad práctica de muchas de las cosas que acumulo en casa.
En esta semana de poniente infernal el primer objetivo es controlar la tensión nerviosa para no perder la calma. En el trabajo de vez en cuando me levanto de la silla y me aparto de la pantalla para dar una vuelta por el edificio e intentar relajarme un poco.
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