La ansiedad angustiosa que no amaina, la tensión nerviosa contenida sin mecanismos de evasión, el sueño que huye de madrugada pese al fresco de la noche y la íntima desazón que me crispa y devora construyen el panorama de casi todos los días de este suave preludio del verano.
El resultado favorable de los compromisos académicos en la UNED es de lo poco gratificante que he vivido estas semanas.
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