Planificar el futuro próximo, organizar el uso del tiempo no vivido y adelantarse al orden natural de las cosas me parece, en ocasiones, una forma de perder el disfrute de las pequeñas cosas del presente.
En la reunión del lunes perdí la calma, fue la distensión brusca del muelle casi siempre contenido. La verdad es que no me reconocía en mi discurso enérgico y acelerado. La paciencia ejercida durante un año con el administrador de la comunidad de propietarios se acabó.
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