lunes, 24 de mayo de 2010
Cambio de ambiente
Cuentan que Benedicto XIII murió solo, triste y rechazado por casi todos, fiel a su sentido del deber hasta la esclavitud. Por las noches, desde la ventana de su alcoba, intentaba sentir el mar, descifrar su murmullo interminable y elevar su espíritu hasta la luna llena que, rodeada de estrellas, teñía todo de plata.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario