Los zafiros, rubíes, topacios y esmeraldas revientan la noche con su luz y su estruendo, enganchan la mirada de miles de ojos con deseos de huir, y se desvanecen en las tinieblas heladas que no han llegado a vencer. Los castillos junto con la música y las flores forman la cara feliz y amable de la fiesta cuando a ras de suelo el salvajismo y la suciedad se apoderan de las calles.
"El concierto", "An education" y "El circo de las mariposas" se han reunido en pocos días para abrir el corazón, excitar la sensibilidad y desatar las emociones.
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