En una sala llena a rebosar de mujeres emocionadas, disfruto con la última película de George Clooney, que llena la pantalla en la historia tan humana como actual de un encargado de despedir gente. El protagonista reparte su vida entre hoteles y aviones.
Empieza la temporada de viajes en tren a Madrid. Debe ser un síntoma de la edad el hecho de que cada vez tengo más miedo a los contratiempos: retrasos en el tren, problemas en el hotel y en los traslados por Madrid, posibilidad de sustracciones y accidentes, etc.
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