viernes, 12 de febrero de 2010

De Madrid al frío

Durante la estancia breve y tranquila en Madrid me sentí de vuelta a los años de la soledad y del silencio, manifestaciones de mi profunda timidez. A la hora de los desplazamientos no se confirmaron mis temores, mientras que en el momento de elegir restaurante en la calle Serrano y estudiar la carta me faltaron recursos y me equivoqué. La anécdota más llamativa es el hecho de no gastar efectivo en las treinta horas de aventura, ¡hasta el bono del metro lo pagué con tarjeta en la máquina!

El frío ha vuelto a dominar los ambientes y las conversaciones. La placa de calefacción pasa toda la noche con el piloto del termostato encendido y por la calle la única solución plausible es andar ligero sin detenerse.

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