martes, 22 de febrero de 2011
Las tardes de los lunes
El paso del tedioso aburrimiento en silencio a la espera ansiosa de que acabe ya el concierto es el mejor resumen de mi estado de ánimo y equilibrio psicológico. Con el reloj detenido, la tarde se eterniza en mi zona de trabajo mientras que durante la interpretación de las piezas si la música no me engancha y desata mis emociones miro a cada momento la posición de las saetas.
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