jueves, 14 de mayo de 2009

Desazón

Tantas horas de aburrimiento me tienen desesperado, parlanchín, inquieto y a punto de perder los cabales pues no encuentro alivio ni consuelo en la lectura, los programas de TV, los juegos en el PC, los mensajes de correo electrónico, la prensa digital que leo y releo,...

Después de un retraso inexcusable e imperdonable de casi seis años ya dispongo de unidad de DVD que funcione. La verdad es que verme en la pantalla del monitor me ha provocado una tímida sonrisa acompañada de cierta melancolía por el salto desde el aula de la UNED a las andanzas de mi primera juventud.

Mis discusiones con la aseguradora y los mediadores, las visitas que he padecido al administrador de la finca, mi petición para que se convoque una junta de vecinos, los regalos a los hermanos por las circunstancias familiares de esta etapa, la gestión de mi patrimonio en los bancos,... me han provocado un estado de desagrado e incomodidad que no acierto a describir con precisión.

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