La verdad es que he soportado bastante bien el poniente de hoy. La tercera entrada no es la madurez pero sí una afirmación en este camino que quiero descarnado de florituras y delicatessen, simplemente la palabra abierta al mundo desconocido en este blanco luminoso lanzado al viento.
Trastear en la red infinita o lo que es lo mismo el experimento de prueba y error, sin rendirse ni agobiarse, y a la vez tener la mente abierta y curiosa como símbolo y síntoma de juventud intelectual, serían los valores añadidos que he encontrado en el desarrollo del curso del Centro "Tomás y Valiente" de la UNED.
Me siento extrañamente satisfecho cuando ya pasan de las once de la noche y a la vez cansado aunque no creo que el calor me deje dormir.
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