martes, 4 de octubre de 2011

Tres pantallas

En estos tiempos mi vida puede decirse que ha estado presidida por tres pantallas. Las mañanas se convierten en un suplicio cuando se construyen mediante miradas al monitor en una búsqueda angustiosa de alicientes satisfactorios que no llegan.
Por las tardes la televisión se convierte en un consuelo que entretiene a ratos y en otros momentos entontece.
Los fines de semana se coronan con la gran pantalla de la sala de cine donde busco otras vidas y otras historias para despertar mis emociones.

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