martes, 21 de junio de 2011

El pecado, la comunicación y el hombre

El drama de la joven atormentada por un acto nefando de su pasado está confeccionado con una maestría subyugante. La falta planea sobre el porvenir prometedor de una mujer pobre, tímida, buena y honrada de forma que me cuesta abandonar la lectura de esta novela.
La comunicación no verbal entre un ferretero gruñón y un chino mediante los sentimientos más humanos es el eje de una hermosa historia. Hablan lenguas distintas pero se entienden con los gestos, las miradas y las acciones, en suma un cuento en el que se simbolizan los mejores valores del hombre.

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