jueves, 14 de abril de 2011

Ratones, hombres y agobio

La pelea interminable para no quedar sepultado por lo superfluo me enfrenta a los envases de plástico, vidrio, cartón y hojalata de los productos alimenticios, a los periódicos y revistas ya leídos, a las fundas y solapas de las películas en DVD, a las botellas de los productos de limpieza, a los borradores manuscritos de los apuntes y notas tomados aquí y allá, a la propaganda que amenaza con reventar el buzón, etc., manifestaciones materiales de una civilización urbana apoyada en el consumo. Cada viaje a los contenedores es como una liberación.
Atiborrados los armarios, los estantes y los cajones, me siento ahogado y agobiado por tantas cosas banales que se amontonan por la fiebre materialista de tener, quizás para olvidar la angustia que anida en el fondo de nuestra alma.
La película "De ratones y hombres", basada en una novela de Steinbeck, me ha parecido una excelente crónica social de la vida rural en los Estados Unidos durante la Gran Depresión.

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