viernes, 26 de noviembre de 2010

Pasan los días

Instalado el invierno en el ánimo y necesitado de sol, el recurso al cine de acción es una gran ayuda para ocupar las horas con la tensión vibrante desatada en un tren imparable. De forma involuntaria estoy muy cerca de la prosa poética.
Otro remedio consolador y reconfortante es la investigación de manuscritos genealógicos. Aunque no alcanzo a vislumbrar el destino de este trabajo, el mero hecho de la transcripción de las huellas escritas de otras vidas me entretiene de forma agradable.

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