En la lucha angustiosa por llenar de contenidos el vacío que se apodera del ánimo hasta hacerme perder la serenidad, se me ocurren acciones como pasear sin rumbo fuera de los itinerarios habituales, recargar el bonobús y el móvil antes de que se agote el saldo disponible en cada uno de ellos, bajar la basura a los contenedores de la esquina, rellenar crucigramas, zapear de forma compulsiva, revisar la cartera de mano y el monedero, romper papeles atrasados que ya no interesan, gestionar las tres cuentas de correo electrónico, etc.
A nivel ético e intelectual se trata de un balance más bien pobre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario