miércoles, 29 de septiembre de 2010
La ciudad se despierta
Durante mi caminata al trabajo, entre las seis y media y las siete y media del naciente día de San Miguel, veo los bares abiertos para servir todas las combinaciones posibles del café con leche, las luces encendidas de los hornos para despedir la noche que se está acabando, los coches de policía en su patrulla de las calles, los taxis a la caza del cliente, las porteras baldeando el trozo de acera correspondiente a su portal, los kioscos con la prensa recién llegada, etc., me cruzo sin aminorar el paso con un grupo de hombres de gesto sombrío y con más peatones que otras madrugadas, únicos indicios de que la jornada va a ser diferente.
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