He resistido bastante bien la supercomida del viernes de Navidad, cada uno se ha mantenido fiel a su estilo, y parece que los nuevos estaban a gusto. El paseo de las paellas resultó muy entretenido, y no llegaron frías a casa.
La infancia ha desaparecido del grupo, pero el ambiente resultó agradable con la asistencia de dos buenas personas venidas de América que renuncian a sus familias por una necesidad que no conocemos.
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